¿PORQUÉ NO SE CONSOLIDA EL BILINGÜISMO DESPUÉS DE ONCE AÑOS DE ESTUDIO?
En Colombia, el aprendizaje de un segundo idioma es algo aparentemente imperioso; sin embargo, miles de estudiantes se gradúan de colegios y universidades todos los años, y no parecen tener gran idea de cómo usar el segundo idioma que, se supone, han aprendido para aplicar a un trabajo, para viajar, o simplemente, para retener el conocimiento.
Dicho de otro modo, no son capaces de hablar un segundo idioma.
Pero, ¿Por qué ocurre eso?
Tres palabras: "Industrialización del conocimiento"
No es algo muy difícil de explicar. Colombia, un gran ejemplo de los estragos del auge del tercer mundo, la educación es vista como algo necesario e innecesario a la vez; como el principio de Cophenague de la física cuántica; dos realidades que se superponen dentro de una incógnita. Todos en esta sociedad debemos ser productivos, y para ser productivos, debemos estudiar; sin embargo, para poder progresar en nuestra formación, debemos producir ingresos que nos permitan estudiar, y mientras estemos estudiando, no podemos ser tan productivos como una persona que solo trabaja. De manera que, el estudio debe limitarse a espacios muy estrechos, donde el tiempo es considerablemente limitado y los procesos de progreso académico deben darse entre largos intervalos de tiempo para la mayoría de las personas. Esto causa que la gente pierda el interés en estudiar cuando las oportunidades son tan escasas y tan limitadas.
Del mismo modo, el sistema educativo colombiano está pésimamente estructurado. A las personas no se las anima a reforzar aquello en lo que son buenas, sino que se las obliga a rendir por igual en absolutamente todo. Cuando una persona no da con la responsabilidad de rendir académicamente, el resultado es triste y obvio: se crea una persona decepcionada de sí misma, que cree que sus talentos inherentes no tienen valor y que ha perdido todo el interés de intentar pulir aquello que realmente se le da.
Con el bilingüismo pasa exactamente eso. Como los estudiantes son enseñados en una lengua extranjera, sin tener una real motivación para hacerlo, terminan resintiéndose con la materia que les imparten y se limitan a lidiar con ese "pequeño tormento" dentro del aula de clase.
Dicho de otro modo, no son capaces de hablar un segundo idioma.
Pero, ¿Por qué ocurre eso?
Tres palabras: "Industrialización del conocimiento"
No es algo muy difícil de explicar. Colombia, un gran ejemplo de los estragos del auge del tercer mundo, la educación es vista como algo necesario e innecesario a la vez; como el principio de Cophenague de la física cuántica; dos realidades que se superponen dentro de una incógnita. Todos en esta sociedad debemos ser productivos, y para ser productivos, debemos estudiar; sin embargo, para poder progresar en nuestra formación, debemos producir ingresos que nos permitan estudiar, y mientras estemos estudiando, no podemos ser tan productivos como una persona que solo trabaja. De manera que, el estudio debe limitarse a espacios muy estrechos, donde el tiempo es considerablemente limitado y los procesos de progreso académico deben darse entre largos intervalos de tiempo para la mayoría de las personas. Esto causa que la gente pierda el interés en estudiar cuando las oportunidades son tan escasas y tan limitadas.
Del mismo modo, el sistema educativo colombiano está pésimamente estructurado. A las personas no se las anima a reforzar aquello en lo que son buenas, sino que se las obliga a rendir por igual en absolutamente todo. Cuando una persona no da con la responsabilidad de rendir académicamente, el resultado es triste y obvio: se crea una persona decepcionada de sí misma, que cree que sus talentos inherentes no tienen valor y que ha perdido todo el interés de intentar pulir aquello que realmente se le da.
Con el bilingüismo pasa exactamente eso. Como los estudiantes son enseñados en una lengua extranjera, sin tener una real motivación para hacerlo, terminan resintiéndose con la materia que les imparten y se limitan a lidiar con ese "pequeño tormento" dentro del aula de clase.
NO SE NOS ENSEÑA A APROPIARNOS DEL CONOCIMIENTO PARA NUESTROS PROPIOS FINES. LA EDUCACIÓN NO TIENE OBJETIVO
Y, hasta que no se nos meta en la cabeza, que, la zona de confort existe para que los seres humanos seamos eficaces en lo que hacemos, estaremos eternamente condenados a sufrir del tormento de nunca ser los vistos como buenos estudiantes.
ALEXANDER MEDINA MARTÍNEZ
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